ALIANZA NETZARITA HADEREJ (EL CAMINO)
CONGREGACION MESIANICA MAHANAIM
(REUNION DE DOS CAMPAMENTOS)

 

CONOCIENDO AL MESÍAS POR LAS RAÍCES HEBREAS
(MI PUEBLO NO AVANZA POR FALTA DE CONOCIMIENTO… OSEAS 4:6)

 

EL PESO DE LA OBEDIENCIA

 

El Adón (Señor) Yeshua, el Mesías de Israel decía: “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste…” Yohanán (Juan) 17:9-26, Versión Textual Hebraica.

El regreso del Mashíaj y el establecimiento de la mesianidad de Yeshua, dependen en gran medida de nuestra obediencia a este Mazoret (Buena Noticia o Buenas Nuevas) que nos llegó. Que todos seamos de un mismo sentir, que tengamos una misma visión, una misma meta, que tengamos un mismo propósito, que trabajemos por una misma causa, aunque seamos aborrecidos por su causa. ¿Y cuál es la causa de Yeshua? LA CAUSA DELA REDENCIÓN DE ISRAEL Y DEL MUNDO.

Hay un peso tremendo en mis hombros que HaShem ha puesto y que quiero pasarlo también sobre los suyos, ya que entre todos la carga es mejor, y es: EL PESO DE LA OBEDIENCIA. Si obedecemos a HaShem como Él ha revelado su voluntad en su Torá, en sus Profetas, en las enseñanzas que nos ha dado nuestro justo Mesías Yeshua y sus Emisarios, vamos a ver su Kavod (Honor, Gloria). Los milagros en Egipto (Mitzraim) en la Primera Redención se van a quedar pequeños al lado de lo que HaShem va a hacer en medio de nosotros. Las cosas extraordinarias que leemos que Él hizo por nuestro pueblo en la Primera Redención, no serán nada en comparación con los días de gloria que vienen sobre nosotros en esta Segunda y final Redención.

Somos la generación para la cual Yeshua el Mesías, nuestro Maestro Ha Kadosh (El Escogido, Apartado) dijo: “Obras mayores que estas vosotros haréis”. Pero hay una condición: OBEDIENCIA. Estamos viviendo momentos donde solamente en obediencia a la Torá, solamente en obediencia a los Mitzvot (mandamientos, ordenanzas) podemos sobrevivir sin ser removidos. Estamos en medio de una hora de apostasía que está sacudiendo al mundo, estamos en medio de la generación de los días de Noaj (Noé) y tenemos la responsabilidad de ser los pregoneros de justicia para esta generación. Mientras nuestra palabra, mientras nuestra enseñanza, no esté respaldada por una vida de obediencia a la Torá, a los Mitzvot,según estos apliquen a cada uno, nuestro mensaje no tendrá respaldo del cielo, diremos buenas cosas, traeremos buena información, pero no tendremos el respaldo del cielo. Solamente en la obediencia se hará la diferencia en momentos como estos que estamos viviendo. HaShem nos esta llamando a cada uno, a entrar en un nuevo nivel de obediencia que cause que nos vaciemos de nuestra propia voluntad, para que solamente tenga cabida en nosotros su Kavod (Honor, Gloria), su voluntad, su redención, y esa es la palabra que quiero sembrar en la matriz de su alma, en este estudio sobre la obediencia, para que dé fruto, que su neshamah (alma) pueda ser embarazada como una nueva criatura que crezca en obediencia.

Nuestro Adón Yeshua decía en su enseñanza: Mattityahu (Mateo) 5:19, Versión Textual Hebraica: “Por tanto, quien quiera que a propósito desobedezca uno solo de los mandamientos de la Torá, que le sea aplicable, aún tratándose de los identificados como “pequeños” y cause así que los hombres también los desobedezcan, muy pequeño será llamado en el Reino de los Cielos. Mas cualquiera que los obedezca y enseñe a los hombres cómo obedecerlos, muy grande será llamado en el Reino de los Cielos”. Y no podemos hacer ni enseñar excepto que obedezcamos. Obediencia a HaShem, obediencia a su Torá, obediencia a Yeshua Ha Mashíaj, obediencia incondicional.Nuestro Adón (Señor) y Salvador Yeshua el Mesías también dijo: Mattityahu (Mateo) 23:8-10, Versión Textual Hebraica: “Mas vosotros no busquéis que os llamen “Rabí”, porque ya tenéis vuestro Rabí, y todos vosotros sois hermanos. Ni procuréis que los hombres os consideren “Abba” (Padre), porque uno solo es vuestro “Abba” YHWH. Ni andéis detrás del Título de “Príncipe de Israel”, porque uno es vuestro “Príncipe”, el Mashíaj”. ¿Qué es lo que hay detrás de estas palabras dichas por Él? OBEDIENCIA

 Permítanme explicar esto: En el judaísmo del 2do. Templo se desarrollo un concepto mesiánico de una forma muy extraordinaria, de hecho una de las características de la generación que vio nacer a Yeshua, nuestro Rabí Ha Kadosh (El Santo), era su impresionante auge mesiánico y en ese contexto surgieron algunas ideas que están detrás de estas palabras de nuestro Mesías. Habían maestros que decían que cada generación tenía un Rabí, un potencial Mesías, y ese potencial Mesías demandaría absoluta obediencia de sus discípulos, pero si por alguna razón ese Rabí, ese potencial Mesías moría, sus discípulos quedaban libres de buscarse otro Rabí y hacer más discípulos, Yeshua iba a morir, si Él moría entonces todos los sueños de la redención que muchos de ellos se habían hecho, caerían por tierra y ellos tendrían la libertad de buscarse a otro Rabí, otro potencial Mesías.

Consecuentemente, les está diciendo: voy a morir, pero ya no llaméis a nadie Rabí, ya que no me voy a quedar muerto sino que voy a resucitar y después de mí ya no habrá más potencial Mesías y ustedes no se podrán buscar más otro Rabí, porque yo seré para siempre vuestro Rabí (Maestro, autoridad). ¡Aleluya! está prohibido que hagamos discípulos para nosotros. Está prohibido porque nuestro Rabí no está muerto. Él dijo: “HÁGANME DISCÍPULOS EN TODAS LAS NACIONES”. Mateo 28:19 (Versión Textual Hebraica). Los discípulos de otros rabinos sí pueden hacerlo, porque sus rabinos morirán y ellos tendrán que buscar otro Rabí, otro potencial Mesías, pero los de Yeshua no, porque UNO es nuestro Rabí y Él vive.

 El Shalíaj (Apóstol) Shaúl se quedó extremadamente preocupado cuando llegan noticias de Corinto: Primera Epístola del Apóstol Pablo a los Corintios 3:4-5 (Versión Textual Hebraica) “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos, ¿No sois carnales? ¿Qué es Apolos? ¿Y qué Pablo? Servidores por medio de los cuáles habéis creído; y eso según lo que a cada uno le concedió el Adón”.Tenemos que obedecer a HaShem y a nuestro Yeshua el Mesías que nos representa a HaShem en medio de nosotros. Si no hay obediencia no habrá Redención. HaShem tendrá que levantar otra generación. Obediencia, es lo que Él nos está demandando en estos días tan extraordinarios. En medio de una batalla, un soldado que desobedezca será gravemente condenado. La desobediencia en estos tiempos de paz es castigada, pero en tiempo de guerra no es permitida bajo ningún concepto.

En este momento que nosotros estamos viviendo, se está librando la batalla final por el alma de esta generación. HaShem está demandando de cada uno de nosotros, obediencia a la Torá, obediencia a nuestro Rabí Ha Kadosh, Yeshua Ha Mashíaj. Tenemos que difundir el mensaje de nuestro Salvador y Señor Yeshua el Mesías por todo el mundo. No podemos llevar adelante esta tarea excepto que tengamos obediencia, que vivamos en obediencia. HaShem no nos enviará a Mashíaj excepto que llenemos al mundo de su enseñanza. Será proclamada esta Palabra de Redención, esta Promesa de Redención en todo el mundo y solamente entonces vendrá el fin. Es imposible llevar adelante esta tarea sin obediencia. La obediencia demanda estudio (Mi pueblo perece por falta de conocimiento… Oseas 4:6) No podemos obedecer si no sabemos qué vamos a obedecer.

Es importante que instruyamos a nuestra generación sobre lo que quiere HaShem que obedezcamos, y esa es una de las responsabilidades más grandes que tenemos los maestros que seguimos a Yeshua como nuestro Salvador y Señor pero también como nuestro RABÍ, ya que Él vive. Tenemos que enseñarle al pueblo del Señor que es lo que deben obedecer según HaShem, según la Torá, según Yeshua el Mesías. “Si me amáis, entonces poned por obra mis mandamientos”.Yohanán (Juan) 14:15 (Versión Textual Hebraica). Tenemos que aprender los dichos de Yeshua, especialmente en esta generación, cuando se están atacando los dichos de Yeshua como nunca. En medio de esta generación cuando se está atacando la persona de Yeshua como nunca antes se había visto. ¡Necesitamos conocer a nuestro Maestro, necesitamos conocer quién es nuestro Rabí, nuestro Mesías! Si tú no lo conoces no puedes hablar de Él.

OBEDIENCIA requiere estudio, dedicación al estudio, saber quien es nuestro Salvador, nuestro Rabí Ha Kadosh, en qué contexto vivió, qué fue lo que Él enseñó, qué fue lo que Él dijo, de dónde sacó sus enseñanzas, qué cosa es el Código Real (llamado incorrectamente Nuevo Testamento). Dice en el Código Real, en Mattityahu (Mateo) 5:17,18 (Versión Textual Hebraica): ¡Ni os pase por la mente la idea que he venido a declarar abrogada la Torá o los profetas! No he venido a abrogar, sino a mostraros cómo interpretarla correctamente. Porque de cierto os digo, hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una yud, ni un adorno de una letra sagrada, pasará de la Torá, hasta que todo lo dicho en ella haya sido totalmente enseñado y alcanzado su intención original. Por tanto, quien quiera que a propósito desobedezca uno solo de los mandamientos de la Torá, que le sea aplicable, aún tratándose de los identificados como “pequeños” y cause así que los hombres también los desobedezcan, muy pequeño será llamado en el Reino de los Cielos. Más cualquieraque los obedezca y enseñe a los hombres cómo obedecerlos, muy grande será llamado en el Reino de los Cielos.

 Tenemos que estudiar y profundizar en la palabra del Eterno, porque la única manera de obedecer es conociendo qué es lo que se demanda de nosotros. Tú no puedes ser un empresario de éxito o un empleado de éxito si no sabes qué es lo que tu jefe demanda de ti, ni que es lo que espera de ti. Vivimos en una generación en la que se les está enseñando a los creyentes: Hay que obedecer, hay que obedecer, pero necesitamos una voz que les diga, qué es lo que tienen que obedecer, con autoridad, con sinceridad, con honestidad, con absoluta transparencia, sin manipulaciones, sin exhibicionismo, sin falsos sueños, sin falsas teologías, ni falsas profecías, sin andar buscando llenarnos de gente para nosotros. Las autoridades puestas por HaShem somos responsables de esta dimensión de la obediencia. Un pequeño desliz puede traer consecuencias desastrosas para una visión. Tenemos que aprender Torá para poder obedecer Torá.

Dicen nuestros sabios (Jajamim) que los mandamientos pueden ser categorizados en dos grandes secciones: a) Mandamientos negativos o prohibitivos, por ejemplo: esto no harás…. Y b) Mandamientos positivos o permisivos, por ejemplo: esto harás…. Dicen nuestros Jajamim (Sabios), que esos 365 mandamientos negativos o prohibitivos que corresponden con los días del año y los 248 positivos o permisivos que se corresponden con las partes o miembros del cuerpo humano, solamente pueden ser obedecidos de forma apropiada si uno los estudia apropiadamente. Pero hay 3 de ellos que no importando lo que pase, es mejor morirse que violarlos, dicen nuestros Jajamim que no importa lo que pase, hay que obedecerlos aún a costa de la vida, ameritan obediencia absoluta y precisa, inquebrantable totalmente.

¿CUÁLES SON ESOS 3 MANDAMIENTOS?

 Los demás incluyendo Shabat, si tu vida está en peligro, puedes evadirlos en ese momento, porque el mandamiento dice “vivirás por ellos”; no dice “morirás por ellos”.

Dicen nuestros Jajamim que si estás en una posición donde te están obligando, incluso a costa de tu vida a cometer inmoralidad sexual, es mejor que dejes que te corten la cabeza. Si estás en una circunstancia en la cual se te demanda derramar sangre inocente a costa de tu vida, prefiere morir. Y dicen nuestros Jajamim que si estás en una situación donde te obligan a cometer idolatría, prefiere morir antes que violar ese mandamiento. De allí lo importante para el creyente de no entrar en lugares de paganismo, ni comer comida ofrecida a ídolos, ni participar en fiestas paganas, etc. Debido a la naturaleza de estos mandamientos, toda la enseñanza de nuestro Rabí Ha Kadosh, Yeshua el Mesías, giró alrededor de estos 3 mandamientos; todo el Código Real (llamado incorrectamente Nuevo Testamento) gira alrededor de estos 3 mandamientos.

Entonces por allí debemos empezar si queremos obedecer. De hecho, no hay Redención mientras tengamos idolatría en medio de nosotros. La Palabra profética dice: “Derramaré sobre vosotros agua limpia y seréislimpiados (por la palabra) de todos vuestros ídolos, de todas vuestras inmundicias. Después de que seáis limpiados de todos vuestros ídolos y de todas vuestras inmundicias, derramarésobre vosotros mi Ruaj (Espíritu) para que andéis en mis caminos y guardéis mis Preceptos y los pongáis por obra”.Yejezkel (Ezequiel) 36:25-27. De aquí es de donde se deduce que todo aquel que no guarde Sus Preceptos y los ponga por obra, no tiene la Ruaj Ha Kodesh (Espíritu de Santidad). Y el que no tiene la Ruaj es porque no ha sido limpiado y el que no ha sido limpiado es porque es idólatra. Y es por allí donde tenemos que empezar si queremos ser obedientes al Eterno.

Lashón Hará (lengua mentirosa, maligna) es derramar sangre inocente. Hablar mentiras de alguna persona o hablar mal de ella, calumniarla y dañar su reputación. Lo mismo aplica con Las Escrituras. el error más grande que uno puede cometer, es hacer interpretaciones bíblicas a la luz de traducciones que han ignorado o corrompido el pensamiento hebreo. La Biblia nos habla de Avodá HaShem. Avodá quiere decir: servicio o trabajo. El servicio que hacían los levitas en el Templo era Avodá HaShem. En hebreo idolatría es Avodá Zará. ¿Que cosa es Avodá Zará? Zará está conectado con una raíz que te lleva a la mente. Por tanto, todo aquello que pasa por mi mente y todo aquello que ocurre en mi mente, que me desvía de Avodá HaShem, es Avodá Zará. La Redención no nos quita el servicio, nos dirige nuevamente al Amo a quien servimos. Nuestro pueblo en Egipto servía a Faraón (Paró). El mensaje de la Redención que HaShem puso en los labios de Moshé (Moisés), para que le dijera al Faraón fue así: “Dice HaShem: Deja ir a mi pueblo para que me sirva”. Éxodo 4:23. La Redención no nos exime del servicio. De manera que todo lo que nosotros hagamos como siervos, que no sea a HaShem, es Avodá Zará. La ansiedad es Avodá Zará. Cuando la preocupación traspasa los límites normales de la responsabilidad y se transforma en afán, en ansiedad, es: Avodá Zará. Le estoy sirviendo a mi mundo y no a HaShem.

Mattityahu (Mateo) 6:25-34 (Versión Textual Hebraica) “Por tanto ya que habéis escogido servir al Eterno, no estéis ansiosos por vuestra vida material, qué habréis de comer o qué habréis de beber, ni por vuestro cuerpo, con qué os habréis de vestir. ¿No es la vida más valiosa que la comida y el cuerpo más valioso que el vestido? Mirad atentamente a las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan el grano en graneros y sin embargo, vuestro Padre que está en los cielos les alimenta, ¿no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros, por mucho que se afane, podrá añadir a su alma una hora más de vida? Y por el vestido ¿Por qué ponéis tanto afán en ello? Considerad atentamente cómo crecen los lirios del campo; no trabajan con fatiga, ni se hacen de ropas hilando, más os digo que ni aun Shlomo (Salomón) cuando estaba en el máximo de su esplendor, se vistió así como uno de ellos. Y si es así como el Eterno viste a la hierba del campo que hoy está en pie y mañana se seca y es echada en horno de fuego, ¿no hará mucho más por vosotros hombresde poca fe? Por tanto, no os angusties el alma diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos vestiremos? Porque los gentiles dedican su vida detrás de todas estas cosas, pero vuestro Padre que está en los cielos sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el Reino del Eterno y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto no estéis ansiosos por el día de mañana, porque el mañana traerá consigo sus propios problemas. Suficiente para vosotros es la fatiga de cada día”.

 Y así entendemos porqué nuestro Adón Yeshua dijo en Mattityahu (Mateo) 7:22 (Versión Textual Hebraica):“Muchos me dirán en aquel día: “Adoní, Adoní, ¿no profetizamos usando tu nombre y en tu nombre ordenamos a los demonios que se fueran, y en tu nombre ordenamos que se hicieran milagros? Pero entonces les diré en su propia cara: Nunca tuvisteis una relación intima conmigo, apartaos de mí, violadores de La Ley”. En otras palabras, echaste fuera demonios, hiciste sanidad, etc., pero no lo hacías para HaShem, lo hacías para ti; y todo lo que hacemos que no es para HaShem es Avodá Zará.Dice Rav Shaúl, en nombre de Su Majestad Yeshua Ha Mashíaj, en Colosenses 3:17 (Versión Textual Hebraica).“Y todo lo que hagáis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Adón Yeshua, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”.

Después de entender este mensaje no deberíamos afanarnos más, no debería haber más depresión, ni más ansiedad, porque ya entendemos que es Avodá Zará. Dice en La Epístola del Apóstol Pablo a los Filipenses 4:6 (Versión Textual Hebraica): “Por nada estéis ansiosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios, en toda oración y ruego, con acción de gracias”. A ese punto de obediencia HaShem nos está llamando, para que podamos entrar en la dimensión de un Tzadík (justo), porque solamente con Tzadikím (justos) se puede generar la Redención.

Mirad a Avraham Avinu (Avraham nuestro padre), la mayoría de nosotros piensa que Avraham fue un hombre que no tuvo problemas, pero nos equivocamos al pensar así. Dice la Torá que en 10 ocasiones diferentes HaShem probó a Avraham; aunque ya HaShem, por supuesto, sabía cual iba a ser la reacción de Avraham. El Eterno estaba procurando que pasara algo en la Neshamah (alma) de Avraham, que él pudiera superar la gravedad de la idolatría, para entrar en la dimensión de un Tzadík. Pasaron las pruebas, una tras otra hasta que llegó la última, HaShem le dijo: ¡Avraham! “Por favor, toma a Tu hijo único, al que amas, a Itzjak (Isaac) y vete a la tierra de Moriá. Una vez allí, asciéndelo para ser ofrendado sobre uno de los montes que Yo te diré”. Bereshit (Génesis) 22:2 (Torat Emet). Aquí se ve la dimensión de la obediencia de Avraham Avinu, que es el padre de la Emuná (fe obediente). Avraham Avinu fue el primer converso en la historia de nuestro pueblo Israel. Él abandonó la idolatría, el politeísmo y vino a ser un predicador del monoteísmo a todo el mundo. De hecho Nimrod quiso matarlo y se tuvo que esconder como 3 años en una cueva y finalmente escapó y se pasó toda la vida enseñando monoteísmo. Bereshit (Génesis) 12:1,10,15; 14:5,14,15; 17:10; 21:12; Pirkei De Rabbi Eliécer 26, Torá Oral.

En aquella época había un culto a Moloc, y la gente entregaba a sus hijos a ese ídolo llamado Moloc y Avraham decía: ¡Eso está prohibido, eso es idolatría, no le entreguen sus hijos a Moloc! ¡HaShem no acepta sacrificios humanos, no hagan eso! Y así se pasó toda la vida, enseñando contra la idolatría y sus consecuencias nefastas. Y de pronto una noche viene la voz de Dios, el que Avraham pensaba que era el Único, el Verdadero y le dice: “Avraham, sacrifícame a tu hijo, tu único, Isaac, a quién tú amas...Avraham se había pasado su vida diciendo: está prohibido por Dios los sacrificios humanos y ahora su Dios, el Único, Verdadero, a quien el servía y obedecía y anunciaba a los paganos que Él aborrecía la idolatría y el que mataran a sus hijos para Moloc, y Él mismo le estaba pidiendo que sacrificara a su hijo. ¿Y qué hizo Avraham? El partió de un principio de fe obediente: Si HaShem es mi Eloah, hay algo aquí que yo no conozco y Él me va ha revelar, pero yo tengo absoluta confianza que Él es el Único Eloah Verdadero y que en Él no hay injusticia. Si Él me está pidiendo esto, aunque yo no entiendo, una revelación va a venir, y yo le voy a obedecer a riesgo de que se burlen de mí, a riesgo de mi propio hijo. Estoy absolutamente convencido del honor de mi Dios.

Viendo la obediencia absoluta radical de Avraham Avinu, podemos entender cuando nuestro Adón Yeshua Ha Mashíaj, dijo en Mattityahu (Mateo) 26:42 (Versión Textual Hebraica): “Y yendo de nuevo, hizo Tefilah (oración) por segunda vez, diciendo: “Avi, si no es posible que esto pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad”.Era el honor de HaShem en Él. Esta fue una demanda más grande que la de Avraham. Esa fue la prueba final a que fue expuesto nuestro Rabí Ha Kadosh, Yeshua Ha Mashíaj. Y por lo que sufrió, aprendió obediencia. Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser el autor de la eterna salvación, a los que por medio de Él se acercan a HaShem. Obediente hasta la muerte y muerte por colgamiento, no por el dolor físico, sino por el dolor que estaba detrás: el del espectáculo al mundo. Y por haber obedecido a HaShem EN TODO LO QUE ÉL LE PIDIÓ sin haber apartado jamás su mente del servicio a HaShem, el Eterno le declaró Adón y Mashíaj y le dio un Nombre que es sobre todo Nombre.

En otras palabras, Yeshua fue elevado al nivel más alto de los Tzadikím (justos), que jamás haya conocido y conocerá la humanidad. ¿Cuál es la demanda que le fue hecha? OBEDIENCIA, y por esa obediencia, Yeshua Ha Mashíaj (el Mesías) venció al mundo, al punto que pudo decir: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de esta edad, y no tiene nada en mí”. Yohanán (Juan) 14:30 (Versión Textual Hebraica). Nunca nuestro Rabí Ha Kadosh, Yeshua el Mesías, cometió Avodá Zará. Él siempre hizo la voluntad de su Padre, “Avodá HaShem” y fue OBEDIENTE hasta la muerte.

La fe genuina en Yeshua el Mesías, nuestro Salvador y Señor, solo puede ser expresada mediante la obediencia a HaShem, obediencia a su Torá, obediencia a Yeshua el Mesías, obediencia incondicional. La obediencia es muy importante para el Eterno. Es mucho más importante para Él la obediencia, que lo que decimos por palabras (léase 1 Samuel 15:22-23). La elección que tenemos no es la de obedecer o no obedecer, sino la de A QUIÉN VAMOS A OBEDECER. La obediencia a lo que YHWH, Dios de Israel dice, es la mejor prueba de que creemos lo que Él dice, y que estamos dispuestos a actuar conforme a ello, sin importarnos si somos o no aceptables a los ojos del mundo.

Tomemos EL PESO DE LA OBEDIENCIA y continuemos juntos en un mismo sentir, en una misma visión, una misma meta, que trabajemos por una misma causa, aunque seamos aborrecidos por su causa. ¿Y cuál es la causa de nuestro Adón Yeshua? La causa de la Redención de Israel y del mundo.